1.7.20

Protagonismo individualista que amenaza un estallido antisocial 2.0

Nota originalmente publicada en El Libero (30.06.2020)
Desde niña me enseñaron a cuidar lo del otro tal como si fuera mío. Para asegurarme, lo cuidaba aún más. El otro, sus esfuerzos y pertenenciasrepresentado en el vecino, el amigo, o el colegio, merecían respeto. Así se hacía realidad que mi persona no era el centro del universo.
En conversaciones sobre el futuro de nuestras ciudades post pandemia y bajo amenazas de un estallido [anti] social 2.0, expertos nos dicen que parte del problema de violencia en los jóvenes —más evidente en sectores sociales y urbanos vulnerables— es su rechazo a una sociedad individualista. Así se entendería su ‘rabia’, la que a menudo se expresa en la destrucción de lo que no conciben como propio. En respuesta a esta sociedad individualista los jóvenes exigen ser escuchados y tener mayor participación en las decisiones.
Casa patrimonial en Av. Vicuña Mackenna 44, construida en 1915 y perteneciente a la Universidad Pedro de Valdivia, fue incendiada y destruida el 8 de noviembre 2019.

16.6.20

CROSSWAYS. THE BRIDGE AS A READYMADE

ANTHONY MCINNENY, BEATRIZ MATURANA COSSIO, AND MUSEO BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA

The original article is published at Project Anywhere

Image 2La Ciudad Enferma es Rescatable (The Sick City Can be Saved), 2016. A quote attributed to the Mayor of Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna (1875).  Cast plumb bobs, inscribed with this quote suspended in front of two historical engineering plans. Below, Ernesto Ansart, engineer of Vicuña Mackenna, and his plan for the canalization (1873). Above, Engineer Martinez’s final design (1885) indicating the position of the nine metal bridges. Composite image and plumb bobs by Anthony McInneny.

A series of 9 Meccano type bridges were installed during the late 19 C as part of the canalization of the Mapocho River (Image 2). The canal and its bridges were the centerpiece of the modernization of Santiago de Chile as the “Paris of South America” and linked the north and south sides of the city for three kilometers. These links were easily moved or removed, replaced and multiplied during the 20 C.  In the 21 C, three sites along the Mapocho contain the remaining four metal Crossway.

8.6.20

Youth, protests and the carnival of violences: Is there a place for reasoning?

Published in Planning News, 46(3), 16.

The following is my response to the concern and interest of my colleagues overseas, in relation to the recent events in Chile (October 18-present).

It is comforting to know that we have this great network of colleagues, who care and can give meaning to these experiences (although often I fail to find it myself). It is true that these situations highlight "a sense of quickening urgency to heal, culturally and ecologically".[1] I would like to add to this mix, that society, particularly our youth, have changed in ways sometimes incomprehensible. Thus, the social crisis in Chile is far from the traditional conflict of class struggle—this is something else. This is a crisis of our democracy, which is expressed in a mix of anti-institutional reactions, social demands, and rights that find no corresponding levels of responsibilities from those calling for them, and unprecedented levels of destruction and violence.[2] Carlos Peña claims that we have a democracy in which freedom is misunderstood, where teachers praise instead of guide and those who lead imitate the young. A lack of interest in rules and norms are confused with utmost freedom that results in “anarchy and anomie”.[3]


One of the many city areas where rampant looting and burning takes place. Photo by Anthony McInneny

24.3.20

¿Qué es esto de una Mesa “Social” COVID-19?


Por Beatriz Maturana Cossio

Las palabras construyen realidad y en vez de ser la salud (ciencia) la protagonista en la preservación de lo “social”, en el nombre de “Mesa Social COVID-19” se expresa lo contrario, donde lo “social” definirá las medidas de salud. Esta situación no es menor y los profesionales de la salud y académicos deberíamos saber que el orden y elección de las palabras sí altera el foco del problema y por ende su resultado—lógica sin la cual los artículos científicos no tendrían valor alguno—.  

Este embrollo de conceptos y de sus jerarquías—lo que se ha convertido en un vicio insufrible en la retórica política—no es pertinente en momentos en que el liderazgo debe yacer en la racionalidad de la ciencia, el conocimiento experto y la objetividad. Esta mesa social habla mal de los juicios y rigor que deben regir este desafiante momento, lo que naturalmente podría poner en duda los procesos y sus posibles resultados.

El buen trabajo realizado por el gobierno (hasta ahora en manos de persona idóneas), se ve comprometido cuando acepta sandeces como ésta, cuyo nombre además se asocia a una “mesa social” ligada de una forma u otra, a la violencia, destrucción de infraestructura (incluyendo infraestructura de salud) y la erosión de la economía del país durante los últimos 5 meses. Las palabras importan y debemos ser cautelosos en su uso para no convertirnos en vehículos de consolidación de realidades nefastas las que lamentablemente conocemos muy bien.

Fuente imagen: Ministerio de Salud, 22 marzo, 2020





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